martes, 29 de octubre de 2013

la deprecion del facebook BRYAN GARCIA

Estar conectados social mente es una necesidad humana, ¿pero qué sucede cuando esa ligazón entre amigos del pasado y presente se da en un recinto virtual y limitado de que somos tanto protagonistas como espectadores? La hiperactividad tiene sus consecuencias, y un estudio de la Universidad de Michigan reveló que cuanto más usas Facebook, más triste estás. Sí, al parecer, Facebook te deprime.
En el pasado, y constantemente en la actualidad, ha sido y es comprobado que el papel reflexivamente pasivo ante los medios de comunicación y las fuentes de divertimento erosionan nuestra visión de los mismos, sumiéndonos al imperio de lo externamente impuesto, provocando o al menos contribuyendo a generar en nosotros todo tipo de respuestas emocionales, que van desde la necesidad imperiosa de adquirir un determinado producto hasta la ansiedad omnipresente que deviene de la moderna obligatoriedad social de compartir todo lo que nos pasa, sin poner en cuestionamiento la necesidad real de hacerlo.

ara la mayoría de los usuarios, la red social por antonomasia parece definirse según lo que quienes la componen hacen de ella, aprovechando todo lo que está a su mano y  no por lo que se les impone desde los cuarteles generales, en Menlo Park, California. De hecho, la gran parte de los usuarios –y hablamos de más de mil millones de personas- ni siquiera se cuestiona el funcionamiento y la experiencia en Facebook, simplemente la vive, disfrutándola o sufriéndola aleatoriamente en un disciplinado silencio que, sólo muy de vez en cuando, se irrumpe para renegar de cambios en la interfaz del servicio, que duran lo que dura acostumbrarse a los mismos.



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