La pasividad crítica que tenemos ante nuestra experiencia en lo que no
es compartida por algunos científicos, sino que es estudiada para
identificar algunas de las consecuencias que tiene nuestra interacción
diaria con las invitaciones masivas para juegos,
los debates políticos y filosóficos, las celebraciones descerebradas
del ego en todas sus formas, las vergüenzas ajenas, la asistencia visual
a los éxitos de los “ganadores” en forma de álbumes de fotos, los
comentarios hirientes y los totalmente inútiles, los mensajes privados
acosadores, el “visto” destructor de relaciones, la lucha interna y
externalizada por los “Me gusta” y un largo etcétera que todos, de
diferentes formas, compartimos como usuarios (o no, a veces) de
Facebook. Todo eso, según un estudio, nos deprime.
publicadoo pòr (tuxiikki@gmail.com)
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