Estar conectados socialmente es una necesidad humana, ¿pero qué
sucede cuando esa ligazón entre amigos del pasado y presente se da en un
recinto virtual y limitado de que somos tanto protagonistas como
espectadores? La hiperconectividad tiene sus consecuencias, y un estudio de la Universidad de Michigan
reveló que cuanto más usas Facebook, más triste estás. Sí, al parecer, Facebook te deprime.
En el pasado, y constantemente en la actualidad, ha sido y es
comprobado que el papel reflexivamente pasivo ante los medios de
comunicación y las fuentes de divertimento erosionan nuestra visión de
los mismos, sumiéndonos al imperio de lo externamente impuesto,
provocando o al menos contribuyendo a generar en nosotros todo tipo de
respuestas emocionales, que van desde la necesidad imperiosa de adquirir
un determinado producto hasta la ansiedad omnipresente que deviene de
la moderna obligatoriedad social de compartir todo lo que nos pasa, sin
poner en cuestionamiento la necesidad real de hacerlo.
publicado por (kendoryu@gmail.com)
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